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VOCACIÓN

Para sus alumnos en contexto de encierro, María es la libertad 

María Faya es maestra de Primaria en una cárcel-hospital. Su amor por la docencia brota de cada palabra
9 Septiembre 2019

 

“A mis alumnos siempre les explico lo mismo: ‘A mí no me digan por qué motivos están detenidos y nada sobre sus causas. Yo estoy acá para tratar de educarlos y no para juzgarlos’. La idea es ayudarlos y no señalarlos. Y ellos, cada tanto, me responden algo que me llena el alma: ‘Para nosotros usted es la libertad’. Cuando escucho cosas así, siento que mi labor ya está cumplida”. Ése es el vínculo que genera María Faya con sus estudiantes, quienes se encuentran en la Unidad Penal 22 de Olmos, una cárcel-hospital que cuenta con una extensión de la Escuela Primaria de Adultos 746.

Se trata de una docente repleta de valores, como el amor, la solidaridad y -sobre todo- la vocación. Como si su pasión por enseñar estuviese predestinada, nació un Día del Maestro. Cada 11 de septiembre, entonces, es suyo y por partida doble. Sin embargo, sus mayores alegrías vinculadas a la educación tienen que ver con su actividad diaria, que pasa por intentar colaborar con personas que atraviesan dos dificultades importantes al mismo tiempo: estar enfermas y privadas de la libertad.

“Trato de motivarlos y de encontrar qué le gusta a cada uno. Quizás es jugar, estar al aire libre o leer un libro determinado. Les doy los contenidos de Primaria, pero también otras cosas que me parecen interesantes”, manifiesta María, feliz por la tarea que realiza.

Ella aclara: “Yo no trabajo sola y es muy importante lo que hacen Marta Iovanovich, María Piergiacomi, Guillermo Hayase y Manuel Chamorro”. 

Da clases en la Unidad 22 desde 2017, en 2018 tuvo dos egresados y en este ciclo lectivo cuenta con diez alumnos. “Hace poco vino un exestudiante que terminó el año pasado y lo vi muy bien. Son cosas que reconfortan mucho porque es hermoso aportar un granito de arena”, expresa la docente, una mujer que -sin proponérselo- transmite pasión.

¿Qué pasa si hay presos que por cuestiones de salud o razones de seguridad no pueden trasladarse al aula? María les deriva material, tareas y libros por medio de la coordinadora educativa de la Unidad. Ella tiene la convicción de que la educación es un derecho universal y hace todo lo que está a su alcance para que se cumpla.

“Otra cosa que les digo a mis alumnos es que ellos tienen los cuerpos encerrados, pero que sus mentes son libres y eso lo tienen que aprovechar”, afirma convencida.

Una historia de educación y también de amor: María Faya dicta clases con la vocación a flor de piel.