La familia y la escuela unidas para prevenir el acoso escolar

2 Mayo, 2019
Es un padecimiento que afecta a uno o más miembros de la comunidad escolar y que se manifiesta en diversas formas de agresión.

Tal vez no quiera ir a la escuela, ver a sus amigos o que sus útiles aparezcan deteriorados. Estos pueden ser los primeros signos que denoten que un niño, niña o adolescente está siendo víctima de algún tipo de acoso.

Al conmemorarse hoy, el Día Mundial Contra el Acoso Escolar, se reflexiona sobre la tarea fundamental que tienen las escuelas y las familias en la prevención y resolución de estas situaciones.

Cuando un niño está siendo víctima de acoso es fundamental que cuente con la protección y contención de su familia.

Sin embargo, saber reconocer las situaciones de acoso escolar y saber intervenir no es suficiente para solucionar o erradicar ese problema de las aulas.

Se debe comprender, sobre todo, que los niños no son los responsables de dichas situaciones y que ellos, por sus propios medios, no pueden evitarlas o solucionarlas. Tanto las familias como las instituciones educativas deben trabajar en conjunto.

La tarea de los docentes es fundamental ya que pueden observar en el aula el comportamiento de los alumnos, identificar las situaciones de acoso, atender si a un niño le cuesta vincularse con otros o si su desempeño escolar se encuentra comprometido.

También es necesario el diálogo con las familias, y, primordialmente, intervenir en el aula con los alumnos.

Es importante conocer sobre esta cuestión porque quienes sufren acoso escolar tienden a callarlo u ocultarlo.

El acoso escolar es un padecimiento que afecta a uno o más miembros de la comunidad escolar y que se manifiesta en diversas formas de agresión que se expresan de manera sostenida en el tiempo.

Puede ser a través de golpes, violencia corporal o verbal (insultos y amenazas), persecución, humillación y discriminación. A su vez, el acoso escolar puede darse de forma personal, o a través de las redes sociales, lo que se denomina cyberbulling.

El 2 de mayo de 2013, en la ciudad de Buenos Aires, la ONG “Bullying sin fronteras” propuso antes la UNESCO esta fecha para consolidar el Día Mundial contra el Bullying. Desde ese momento, cada año se busca visibilizar la problemática y concientizar a la población sobre el acoso escolar.