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Noelia: hacedora de futuro y presente

Para esta maestra de una comunidad vulnerable de Tres de Febrero, el desafío es contener y enseñar “otros mundos posibles”
9 Septiembre 2019

 

Ser maestra en una comunidad de niños pertenecientes a un barrio vulnerable, representa un desafío diario que muchas veces no se limita a la tarea de enseñar, sino que invade la vida personal. Noelia Mendieta intenta contener todos los días con novedosas propuestas a los niños y niñas de su querida Primaria 35 de Pablo Podestá, en Tres de Febrero, para que sean hacedores de un futuro mejor.

A veces corre el riesgo que no funcione, pero nunca tiene la sensación de haber perdido el tiempo porque lo considera un aporte en sí mismo.

Su escuela está en un barrio vulnerable, pero ella aporta su creatividad para que sus alumnos no dejen la escuela. ¿Cómo lo hace? Lo hace a través de propuestas creativas que no sólo atrapan a sus alumnos individualmente, sino que contribuyen a un mejor clima escolar.

Enseñar el sistema de numeración bien puede funcionar como una experiencia enriquecedora para niños y niñas, más allá del aprendizaje. Noelia destaca cómo a través de un juego similar al de la Oca, los alumnos de primer año adquirieron un rol clave: motivaron a los niños de Inicial transmitiendo orgullosos -y esto no es un logro menor- lo que iban aprendiendo. Además de haber incorporado la importancia del cuidado ambiental durante la fabricación del juego con materiales reciclables.

“A mi escuela asisten niños con necesidades muy básicas, trabajamos contenidos, pero también abrazamos, enseñamos hábitos saludables, lavamos caritas y manos, trabajamos con el corazón”, expresa Noelia al referirse a su comunidad.

En la Primaria, Mendieta colabora en el comedor escolar junto a sus compañeras maestras y auxiliares, donde el almuerzo es un servicio importante y donde los chicos comparten con entusiasmo la merienda.

“Soy parte de la Primaria 35 desde hace 8 años, conozco a las familias, a la comunidad de la que formamos parte y creo fuertemente que la educación es el camino al progreso”, explica Mendieta. La maestra agrega: “La escuela es refugio, pero también generadora de conocimiento a través de la enseñanza con amor y pasión, que es donde los chicos vuelan con la imaginación y aprenden de otros mundos posibles”. 

Noelia nos deja una frase alentadora: “Hay esperanzas cuando se trabaja con el corazón”.