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La Secundaria 41 de Lomas de Zamora llevará el nombre de la feminista Julieta Lanteri, la primera mujer que votó en Sudamérica

13 Diciembre 2018
Julieta Lanteri

En su 43ª sesión ordinaria, el Consejo General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires sancionó la resolución por la cual se impone el nombre “Julieta Lanteri” a la Escuela de Educación Secundaria N° 41 del distrito de Lomas de Zamora en homenaje a esta luchadora feminista, médica, sufragista y política que, tras ser amenazada por su lucha y militancia, murió víctima de un automovilista que formaba parte de la fascista Legión Patriótica durante la dictadura de José Félix Uriburu. Fue la primera mujer en votar en Sudamérica.

Lanteri fue la primera mujer egresada del Colegio Nacional de La Plata y la quinta médica del país –una profesión por entonces vedada a las mujeres–, carrera a la que ingresó en 1898, tras recibirse de farmacéutica, por un permiso especial del Dr. Leopoldo Montes de Oca, a la sazón Rector de la Universidad de Buenos Aires.

En 1906, Lanteri asistió al Congreso Internacional del Libre Pensamiento que se hizo en Buenos Aires y que contó con la presencia de otras feministas como Elvira Rawson de Dellepiane, Sara Justo y Cecilia Grierson y en mayo de 1910 organizó el Congreso Femenino Internacional, que tuvo como sede a Buenos Aires, y en el que se presentaron trabajos provenientes de todo el mundo referidos a temáticas de género como derechos civiles y políticos, divorcio, educación, cultura y economía. Fue el primer evento de este tipo que mostró, de manera concreta, la organización feminista y las propuestas para modificar las situaciones de inferioridad y desigualdad que vivían las mujeres.

En 1911, en pleno debate sobre la reforma electoral que concluiría en la llamada Ley Sáenz Peña, Lanteri elevó un pedido a la justicia para poder votar. La respuesta afirmativa grabó en la historia el nombre de esta luchadora feminista como la primera mujer en emitir un voto en la Argentina y en Sudamérica un 26 de noviembre de ese año en el atrio de la Parroquia San Juan Evangelista de La Boca.

Cabe recordar que la Municipalidad de Buenos Aires había convocado a los vecinos para que actualizaran sus datos en los padrones. La convocatoria expresaba: “Ciudadanos mayores, residentes en la ciudad, que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagaren impuestos”. Lanteri, advirtiendo que nada se decía sobre el sexo, solicitó su inscripción a la Justicia, resolviéndose a favor de ella en julio de 1911: “Como juez tengo el deber de declarar que su derecho a la ciudadanía está consagrado por la Constitución y, en consecuencia, que la mujer goza en principio de los mismos derechos políticos que las leyes, que reglamentan su ejercicio, acuerdan a los ciudadanos varones, con las únicas restricciones que, expresamente, determinen dichas leyes, porque ningún habitante está privado de lo que ellas no prohíben”.

En 1919 se convirtió en la primera candidata a ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Nación alegando ante la junta electoral que “la Constitución Nacional emplea la designación genérica de ciudadano sin excluir a las personas de mi sexo, no exigiendo nada más que condiciones de residencia, edad y honorabilidad, dentro de las cuales me encuentro, concordando con ello la ley electoral, que no cita a la mujer en ninguna de sus excepciones”.

En su plataforma prometió luchar por la sanción de la licencia por maternidad, prohibir la venta de alcohol, otorgar un subsidio por hijo, abolir la pena de muerte y establecer la igualdad entre hijos legítimos e hijos ilegítimos.

A través de su lucha Lanteri comenzó a ganarse aún más enemigos. El 23 de febrero de 1932 caminaba por la Diagonal Norte, en pleno microcentro de Buenos Aires, cuando un automovilista la golpeó y huyó causándole la muerte después de estar dos días en el hospital. Su joven vida concluyó a los 58 años.

El incidente mortal, rotulado como “accidente de un vehículo marcha atrás” por la policía, fue cuestionado por la cronista y escritora Adelia Di Carlo, en el diario “El Mundo”. La noticia se publicó varios días con los detalles del siniestro y con la denuncia pública que develaba que el informe policial había tachado el nombre y vehículo del conductor, David Klapenbach, quien era miembro del grupo de extrema derecha Liga Patriótica Argentina – que había cometido numerosos asesinatos vinculados a la oposición republicana–, sostén político y paramilitar de la dictadura fascista del general golpista José Félix Uriburu que había derrocado, en 1930, al gobierno democrático de Hipólito Yrigoyen.

Su lucha, que marca su vida, se resume en sus propias palabras: “Mis actos son una afirmación de mi conciencia que me dice que cumplo con mi deber: una afirmación de mi independencia que satisface mi espíritu y no se somete a falsas cadenas de esclavitud moral e intelectual, y una afirmación de mi sexo, del cual estoy orgullosa y para el cual quiero luchar”.