Educación
Plataforma abc

    Conectate a nuestras redes

EXPERIENCIA

Elisa y una larga trayectoria repleta de amor

Tiene 62 años y hace 40 que es docente del jardín Upa-LaLa de La Plata; en la actualidad está jubilada pero sigue trabajando desde otro rol
9 Septiembre 2019

 

“En Educación Inicial el vínculo afectivo es lo más importante: el cariño y la contención no pueden faltar porque es lo principal. La maestra tiene que ser entusiasta y alegre, pero también amorosa con los nenes. Lo que los padres tienen que hacer en sus casas, nosotros debemos continuarlo acá”, dice con la sabiduría que sólo aportan los años. Elisa Molloy es una institución dentro de otra institución: el Jardín Upa-LaLa de La Plata.

Comenzó a trabajar como docente a principios de 1979 y ya superó los 40 años de carrera. Aunque parezca increíble, la cifra de su trayectoria es más alta que la edad de varias maestras del jardín. Hoy está jubilada aunque en el establecimiento le pidieron que siguiera yendo y se convirtió en asesora pedagógica.

“Lo que hago en mi función es tratar de acompañar a las maestras, estimularlas, ofrecerles materiales y ayudarlas en lo que puedo. Con las chicas tengo una relación bárbara y nos manejamos como un equipo. Ellas están muy preparadas y  trabajan bárbaro, pero a veces les puedo aportar algo de mi experiencia”, explica Elisa, que tiene 62 años, y agrega: “Más que mi segundo hogar, el Upa-LaLa parece el primero porque si me pongo a sacar cuentas casi que pasé más tiempo acá que en mi casa”.

Si bien acumula 40 ciclos lectivos en el mismo jardín, también trabajó en uno público durante un buen tiempo y es una experiencia que ella no olvida: “Fue hermoso y es una etapa que fue muy importante para mí. En el establecimiento que sea, creo que la clave de la docencia es educar pero siempre protegiendo al alumno. Cuando uno enseña tiene la materia prima más importante, que son las personas, y uno puede inculcar valores para que actúen con bondad y sean solidarios”.

Además de haber sido maestra y de su rol actual de asesora pedagógica, Elisa fue preceptora, secretaria, y vicedirectora. “Cuando me invitaron a que realizara esta nueva función me encantó la idea porque me pareció un lindo desafío y es una forma de seguir viniendo al jardín”, afirma con una herramienta que siempre tiene a mano: el amor.  

De su tarea, dice entusiasmada: “Junto con la directora y la vicedirectora, organizamos las salidas educativas y conversamos con los padres si vemos que un nene tiene algún problema. Acá me siento respetada y muy cómoda”.

Elisa, de extensa y notable carrera docente, observó a nenes de diferentes generaciones y se anima a contar semejanzas y diferencias entre aquellos de décadas atrás y los de ahora: “Los chicos son buenos y puros como eran antes, aunque ahora cuesta un poco más motivarlos por todo lo audiovisual que consumen con la tecnología. El desafío del docente es incorporar lo nuevo, pero también ser creativo y que los chicos descubran otras cosas”.

Elisa Molloy es, claro está, un ejemplo para los docentes más jóvenes. Un ejemplo de experiencia y de amor por los niños.