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“Que la formación docente sea una herramienta de final abierto, no una receta cerrada”

Así se expresó la profesora Elisabet Martin al referirse a la capacitación, unos de los desafíos más importantes que tienen los educadores del siglo XXI.

La docencia es una profesión clave que necesita de una consistente formación y actualización permanente, para transmitir en el aula buenos saberes y prácticas de enseñanza. Es importante capacitar docentes que puedan impulsar los talentos y las potencialidades de los estudiantes, la comunicación, la comprensión, el respeto por la diversidad y la búsqueda de soluciones creativas para los problemas más cercanos.

Elisabet Martin, profesora y especialista en Educación, consideró que “la formación docente debe ser una herramienta de final abierto, no una receta cerrada”. En un mismo sentido, la académica explicó que “hay que brindar una formación que contemple desde el entorno escolar más adverso al más favorable. Que ni la ausencia ni la abundancia de recursos materiales y humanos paralice al docente y lo sumerjan en la desidia o el conformismo”.    

“Es importante retomar el sentido de la formación docente priorizando el impacto en el alumno y en su calidad de aprendizaje. Luego, que la certificación y el puntaje se reconozcan como un medio para acompañar la trayectoria docente, no como un fin en sí mismo. Además, es necesario fortalecer el concepto, el hábito y la búsqueda de mejora en equipo”, añadió Martin.

235 mil capacitaciones en 2018

En la provincia de Buenos Aires, en 2018, 235 mil docentes realizaron capacitaciones virtuales y presenciales, gratuitas y con puntaje, diseñadas para todos los niveles y modalidades.

Al contemplar qué aspectos están en juego durante una capacitación docente la profesora Martin describió: “En esa instancia ponemos en riesgo la calidad de enseñanza del docente, la posibilidad de llegar a todos los alumnos más allá de la diversidad, el conocimiento genuino, la aplicación esperada de los diseños curriculares y la construcción de autonomía y autoestima docente. En definitiva, el impacto directo en la calidad de aprendizaje de los estudiantes”.

Según la especialista, el sistema educativo y la formación docente necesitan “agiornar” sus formas y contenidos a la demanda actual de competencias en los campos del conocimiento, del hacer y del saber hacer. La velocidad de acceso a estas competencias es muy dispar entre la escuela y el entorno social. Los lineamientos, diseños y propuestas prescriptas tienen uniformidad, mientras que las realidades territoriales e institucionales son sustancialmente diferentes.   

“La propia formación docente de grado y la continua se ve condicionada por factores determinantes de accesibilidad: lugar de residencia, distancias, traslado, nivel académico, oferta y demanda de educadores (en muchos casos llegan a las aulas sin concluir carreras e influye en la terminalidad), urbanidad, ruralidad, entre otros”, advierte Martin.

Ante un mundo que avanza cada vez con mayor celeridad y que requiere construir docentes y una educación integral, la profesora expresó que “hay que tener en cuenta no sólo los niveles sino también las modalidades y sus necesidades específicas. Hay que construir espacios transversales de formación. Las Ciencias Sociales y Exactas no pueden desentenderse de las Prácticas del Lenguaje, ni las Sociales de la Matemática”.

“Deben existir acuerdos y acciones abordados conjuntamente por Formación Docente Continua, directores de niveles, CIIE y supervisores. Todos tendrán que dialogar un mismo lenguaje, compartir lineamientos, objetivos, modos y tiempos de acompañamiento, registrar logros y necesidades de ajustes y mejoras”.

En un mismo sentido, Martin afirmó que “hay que familiarizar a docentes y directivos con las herramientas que actualmente están disponibles para formación presencial y virtual, en servicio y extra clase; amigarlos y hacer que pierdan el temor a lo nuevo”.

Con respecto a lo que hay que considerar para formar a los docentes del mañana, la educadora consideró necesario “acercarlos, atraparlos y enamorarlos en relación a las posibilidades que ofrece la tecnología, la virtualidad y, obviamente, acompañar esto dotándolos de recursos en sus aulas y escuelas”.

Convertir los Diseños Curriculares en "Biblias del docente"; conocerlos, trabajarlos, hacerlos transversales en su conocimiento y su aplicación, opinar sobre ellos, "criticarlos con fundamento y en sentido constructivo, recrearlos en el aula, son aspectos clave para Elisabet Martin quien afirma que “nadie se enamora de lo que no conoce y nadie puede transmitir con pasión si no tiene amor por lo que hace”.